jueves, 18 de septiembre de 2008

Peter Pan

¿Quién sabe? Quizás pese a esta letra siga viéndolos como un grupo de pijos malhablados, con una estudiada actitud provocadora para sacudir las conciencias de aquellos que se vuelven locos con su presencia.
Mientras tanto, me quedo con este fajo de sentimientos:

Un día llega a mí la calma,
mi Peter Pan hoy amenaza:
aquí hay poco que hacer
Me siento como en otra plaza
en la de estar solito en casa
será culpa de tu piel

Será que me habré hecho mayor
Que algo nuevo ha tocado este botón
para que Peter se largue
y tal vez viva ahora mejor
más a gusto y más tranquilo en mi interior

que Campanilla te cuide y te guarde

A veces gritas desde el cielo
queriendo destrozar mi calma
vas persiguiendo como un trueno
para darme ese relámpago azul
ahora me gritas desde el cielo
pero te encuentras con mi alma
conmigo ya no intentes nada
parece que el amor me calma... me calma

Si te llevas mi niñez, llévate la parte que me sobre a mi
Si te marchas viviré con la paz que necesito
Y tanto ansié

Pasó un buen dia junto a mí
Parecía que quería quedarse aquí
No había manera de echarle
Si Peter no se quiere ir
La soledad después querrá vivir en mí
La vida tiene sus fases, sus fases

A veces gritas desde el cielo
queriendo destrozar mi calma
vas persiguiendo como un trueno
para darme ese relámpago azul
ahora me gritas desde el cielo
pero te encuentras con mi alma
conmigo ya no intentes nada
parece que el amor me calma. (bis)

Cuando te marches creceré
recorriendo tantas partes que olvidé
y mi tiempo, ya lo ves
tengo paz y es el momento de crecer
si te marchas viviré
con la paz que necesito y tanto ansié

Espero que no vuelva más
que se quede tranquilito como está
que él ya tuvo bastante
Fue un tiempo para no olvidar
la zona mala quiere ahora descansar
que Campanilla te cuide
y te guarde.

El Canto del Loco, Peter Pan ( del disco Personas).
http://www.youtube.com/watch?v=y5tHBbKQWdw

viernes, 12 de septiembre de 2008

Saving Private Ryan


La guerra es la peor bajeza de la que somos capaces. Su nombre es tan abstracto que encubre miserias como el asesinato, la tortura, la violación, la mutilación, el robo, el cautiverio, el hambre, las plagas... y todo ello de forma organizada y dirigida normalmente por personas que no sufren.
Posiblemente la peor guerra de todas, por devastación y número de muertos, heridos, desplazados y demás modos de violencia, haya sido la Segunda Guerra Mundial.

El cine es una forma de arte y un medio de comunicación de masas. En calidad tanto de una como de otro, su influencia en el pensamiento de las personas es inmensa. El cine existe, al igual que el resto de las formas de arte, para ofrecer una visión del mundo, y a la vez para intentar comprenderlo, y por extensión poder ser crítico con él y, finalmente, cambiarlo.
De entre todos los lugares donde se realizan películas actualmente, en Hollywood, California, es donde se mueven presupuestos más capaces. Y entre los más ricos e influyentes directores y/o productores se encuentra Steven Spielberg.

Yo lo considero uno de los mejores directores de este invento del cine. Creo que domina eso que los críticos llaman el "lenguaje cinematográfico", que para mí significa todos aquellos elementos y técnicas de lo visual que logran uno o varios determinados propósitos en un determinado momento en la percepción del espectador. Del espectador como ser humano, básicamente por encima de su clase social, su origen, etnia, credo, raza o género.
Saving Private Ryan, Salvar al Soldado Ryan, como se llamó en España, es para mí la mejor película de cine sobre la guerra. Mejor en el sentido de que es la que, tras haber visto varias decenas de películas bélicas en mi vida, consigue definitivamente tocar mi conciencia acerca de la realidad del horror, de la verdadera naturaleza del mal.

En la película de Spielberg nada queda sin ensalzar. No encuentro en ninguno de sus aspectos algo que le haga perder fuerza expresiva durante todos los minutos del metraje.
Formalmente perfecta, en lo que se refiere a los aspectos técnicos, ya sea montaje, fotografía, diseño de producción, vestuario, efectos especiales, efectos de sonido.... y una lista interminable de elementos que conforman el armazón físico de esta película, conjuga de modo sobresaliente la apariencia documental con el desarrollo narrativo de una ficción brillante, aunque no original, como después comentaré.

El elenco de actores, tanto principales como secundarios, me parece acertadísimo, dado el resultado de sus interpretaciones, que están cantadas visto el regalo para sus carreras en que consiste el guión de Robert Rodat. Especialmente impactantes los roles de Giovanni Ribisi y Tom Sizemore.
Cabe destacar una larga lista de actores de primera línea que interpretan secundarios en el film, seguramente dándose de tortas por sólo tener unos minutos en semejante proyecto. Entre ellos destaco a Ted Danson, Paul Giamatti o el sorprendente Vin Diesel. Muy difícil dejar a tantos sin mencionar.

El guión responde a lo que para mí es un universal de la literatura: Al menos en Occidente, llevamos varios siglos contando las mismas historias. Cambian los personajes, cambian los escenarios, pero el relato es el mismo. En esta ocasión se narra la historia de un pelotón de soldados unidos por el Alto Mando para rescatar al único superviviente de cuatro hermanos que han muerto en combate: El soldado Ryan. De diversos orígenes, razas y estratos sociales, los soldados siguen en la misión a quien resulta ser un maestro de escuela.
Un maestro, unos discípulos, y una misión: Salvar al Hombre. Esto me suena al Nuevo Testamento de los cristianos. Hacia el final de la película, una frase que nos da la clave de tal interpretación del guión: Hágase digno de esto, Ryan. Merézcalo.
Una película imprescindible.
http://es.wikipedia.org/wiki/Salvar_al_soldado_Ryan

sábado, 6 de septiembre de 2008

No se me ocurre


El otro día quise escribir una entrada acerca de las relaciones personales, y cuando llevaba un buen rato pensando, y otro buen rato escribiendo, tuve que dejarlo. Estaba en el trabajo, y había tenido un rato libre para mí, pero me surgió tarea y cerré. Creía haber guardado un borrador, pero por lo que sea no fue así. Empezaré de nuevo... y seguro que no me enrollo tanto:

Lo cierto es que nacemos desnudos y casi ciegos. Mucha gente vive así toda su vida. Empieza dependiendo de su madre, y después ya no deja de depender de alguien hasta que se muere. Quizás sea inevitable. Igual está en nuestra naturaleza humana depender, y claro está, ocurre que las personas de las que dependemos, también dependen de nosotros.
Así que de hecho somos a la vez dependientes y... y... ¿cuál es la otra palabra para decir que alguien depende de nosotros? ¿Dependedores? ummm, suena curiosamente parecida a "depredadores".

En fin. La cuestión gorda aquí es qué tiene de malo depender. Veamos: No podemos evitar depender porque necesitamos ser queridos. Somos conscientes del mundo, y queremos compartirlo. Para ello desarrollamos incluso lenguajes hablados, que llenamos de palabras que nos ayuden a exponer fuera de nosotros nuestro mundo interior. Si no pudiéramos hablar también comunicaríamos, porque los abrazos, besos, caricias, gestos, miradas, dicen mil cosas que nos vinculan a los otros. Un vínculo, eso es.

Bueno, vale. Pero, ¿por qué depender? ¿Por necesidad? No sé, no sé. Un bebé necesita a su madre. ¿Y un adulto? Un adulto sigue queriendo a su madre, o a su padre, aunque a efectos de supervivencia, no los necesita. ¿ Y a una pareja? Seguro que se la necesita... (léase con soniquete irónico). Los amantes nos decimos "te necesito", "no puedo vivir sin ti", "sin ti no soy nada" ( como Amaral)... Supongo que nos educamos perpetuando modelos, y pocas veces nos plantamos, y nos planteamos si los modelos que aprendimos están bien o mal.
Sí, ya lo sé, lo de bien o mal es muy subjetivo. Venga, me mojo y digo que bien es no sufrir y mal es sufrir. Pero ojo, sin egoísmos, ni tampoco resignaciones: No hacer lo que no queremos que nos hagan a nosotros ( no conozco mejor ética que la que vertebró Kant).

Yo creo que el modelo de amor, de cualquier amor: padres a hijos, parejas, amigos, hermanos, en fin, de toda clase, está mal. La enorme mayoría de las relaciones personales que conozco está llena de miedo. No llamo a otra cosa que al horror de tantas personas a estar a solas consigo mismas, de no soportar el silencio para no escuchar sus propios pensamientos. Quizás no les gusten. Yo conozco a muchas personas que incluso se molestan cuando se descubren reflexionando.

El caso es que anteayer me preguntaste si entre tú y yo había una dependencia, y quién era el que dependía del otro. Me paré un segundo, pensé en nuestras conversaciones, y me dije ( y te dije) que como yo parezco estar siempre positivo (esto le encantaría a Van Gaal), y tú a veces tienes bajones, yo tiraba por ti. Así que si hubiera una dependencia, sería mayor de ti hacia mí que al revés.
Y esa respuesta es la que no me gustó. Sobre todo porque se suponía que lo que intento hacer contigo, y con los demás, es lo que desearía que los demás me hicieran a mí: Fomentar mi libertad, apelar al legítimo derecho de todos de ser libres, y libre aquí dicho como capaz. Autónomo, lo más independiente posible. Todo menos voluble.

Yo quisiera estar seguro de que cuando hablamos de relaciones personales, consigo hablar de tú a tú, de igual a igual, y romper la paradoja de que lo claro de mis principios y lo firme de mis intenciones provoque una adhesión irreflexiva por ti, o por quien sea, porque eso sólo es seguir dependiendo, en este caso de lo que yo diga.
En pocas palabras, pretendo hacer pensar, y no que piensen-como-yo. Eso sería hacer a la gente cambiar una dependencia por otra. Hacerse mayor no es cambiar un collar por otro, sino hacerse amo. Y si todos fuésemos amos, pues... habría que cambiar de palabra! "Persona" me gusta más.

Yo no sé más que nadie... y mucho menos de relaciones humanas.
Yo escucho los relatos ajenos, y tengo mi propio relato. Cuando los compartimos, yo saco mis conclusiones. No soy mejor ni peor que tú. Los dos somos personas.

jueves, 14 de agosto de 2008

Dos maneras distintas de decir "te amo" ( y II)



La segunda peli es un collage de historias que en su inicio parecen inconexas, pero que según se acercan a su momento culminante, coincidiendo con la Nochebuena, se van enlazando y resolviendo en conjunto, en un escenario en el Londres actual, como escaparate multicultural plagado de clichés que contribuyen a acentuar su intención de comedia sin mayores aspiraciones.
El guión atraviesa las relaciones padrastro-hijastro, esposa-marido, divo acabado-manager curtido, novia perfecta- amigo del alma, chica tímida-chico tímido, los dobles de cuerpo de una pareja de actores porno ( que da lugar a situaciones comiquísimas por el choque entre el exquisito trato que se dispensan los implicados y el hecho de estar en medio de escenas muy íntimas de profunda incomodidad en público ) ... e incluso bromea con la posibilidad del amor en el 10 de Downing Street, con un Primer Ministro soltero empedernido, cuyo romance con una empleada no pasa de ser una revisión amable de temas de actualidad-cotillil-política con críticas más o menos evidentes al rancio y tradicional sometimiento británico al "amigo" americano.
Para mí la peli se salva del blandorrismo típico de otras etiquetadas como "comedias románticas" precisamente porque no se toma en serio a sí misma, y evita profundizar en cuestiones como el desamor, el desengaño, la infidelidad, los celos, y tantas clases y variedades de amor, fraternal, filial, la amistad, el compromiso, la lealtad, en fin... Lo que es el amor, en realidad: Love Actually.
Una postal de Navidad simpática, que nos recuerda lo de "mejor con una sonrisa", totalmente opuesta al planteamiento casi metafísico que encontramos en Solaris.

lunes, 4 de agosto de 2008

Cine: Dos maneras muy distintas de decir "te amo" ( I )



En los últimos días tuve la oportunidad de verlas en la tele. La primera no se presenta como una historia de amor, sino que ésta forma parte del argumento, como una trama más, aunque según avanza el metraje se impone como respuesta a todas las cuestiones que nos estuvieron intrigando desde el comienzo de la peli.

De hecho, el formato inicial es el de una historia de intriga, una especie de policíaco en el que el peso de la investigación corre a cargo de un psiquiatra, sumado al ingrediente de que sucede en un escenario futurista, pero no de ciencia-ficción al uso, sino de ese futurismo posible y probable, como el que vimos en el clásico "2001". Como efecto para aumentar el suspense, los personajes que el psiquiatra se va encontrando están en estado de shock, puesto que en la nave que ocupan ha ocurrido una tragedia y hay personas muertas, cuyos cuerpos se guardan en la cámara frigorífica, y las explicaciones que pueden aportar se hacen difíciles o inverosímiles.

A través de flash-backs, fragmentadamente, vamos conociendo la tragedia personal del psiquiatra, cuyas consecuencias en sus recuerdos tendrán efectos esclarecedores y determinantes en su investigación. En el clímax de la historia, el protagonista tendrá que hacer una elección capital, y es esa decisión la que convierte esta película ( que a buen seguro muchos calificarán como "difícil") en una declaración de amor que me conmovió, sin recurrir a ninguno de los gastados recursos de las pelis románticas de toda la vida.

Y es en esto donde quiero hacer hincapié, en lo hondo que me llegó el trasfondo de la historia: La crucial elección del ser humano entre lo racional y lo espiritual, y cómo el amor es una cuestión de toda naturaleza menos racional. Es fundamental comprender que se trata de la elección de un científico, de un hombre de ciencia, frente a lo aparente, a lo inexplicable... a lo irracional. Y además, manifiestamente ateo, lo cual, viendo la película, hace que su decisión implique algo tan emocionante, tan fascinante, tan (de nuevo) conmovedor, como renunciar a sus principios, a su credo... por amor.

La peli tiene muchísimo por donde rascar, pero esta vez sólo quise comentar esta faceta. La recomiendo, pese a su presunta "dificultad": Solaris ( yo vi la versión americana, que el original es una peli soviética homónima, de 1.972, dirigida por Andrei Tarkovski ).

viernes, 1 de agosto de 2008

Ser objetivo

¿Cuántas veces hemos hecho una lista de algo? Las mejores canciones, los mejores atletas, las mejores películas, los libros más influyentes, mejores actores y actrices... Aparte de las propuestas en los medios de comunicación, que en realidad intentan promocionar algún género de su mismo palo, o simplemente vender productos en un mercado, cuántos de nosotros nos hemos atrevido a organizar nuestros gustos en categorías... alguna vez.

Intentamos listas de mujeres y hombres más hermosos, sin darnos cuenta de que pretendemos imposibles. Creo que pocas cosas hacen más daño a la libertad de ser uno mismo que las modas, los gustos impuestos. Sí, da igual que se haga de una forma más notoria o más sibilina, porque al fin y al cabo todo ello responde a una intención, básicamente obedeciendo a criterios comerciales.
Que las personas necesitemos patrones de belleza o de bondad, categorías ante las cuales compararnos, e ideales a los que aspirar, nos hace caer en lo que para mí es un error. Ponemos nuestras ilusiones en cumplir con ideales ajenos, y si no conseguimos acercarnos a lo que creemos que debemos ser, es que no servimos, somos mediocres, normales, del montón.
Vaya sarta de estupideces.

Cuando escucho a alguien que intenta convencerme de que existe un patrón objetivo, un criterio que no es el mío ni el suyo para decidir qué es lo bueno, o lo hermoso, no puedo evitar sentir que esa persona se está perdiendo la mitad de la realidad. Ni siquiera cuando alguien defiende su propio criterio como el auténticamente objetivo.
La objetividad no existe en lo que atañe a las personas. Basta con cambiar el nombre "persona" por su sinónimo "sujeto": ¿Acaso puede un sujeto ser objetivo? ¿Por qué hay personas convencidas de que se puede ser objetivo, y no se dan cuenta de que lo que realmente pretenden es persuadirnos de que su punto de vista es mejor que el nuestro?

No es posible ser subjetivo con las matemáticas o con la física, por muy humanas creaciones que sean, porque tratan de la naturaleza del mundo. Pero acerca de la naturaleza humana nadie puede ser patrón de los criterios de otro.
Es tan real mi punto de vista como el de cualquiera, mientras respete la libertad de los demás, y estoy convencido de que todo aquél que intente convencerme de que estoy fuera de la realidad sólo porque mis gustos... o mis listas, no coincidan ni de lejos con las suyas, es porque no cree en la libertad de pensamiento.

domingo, 27 de julio de 2008

Elogio de la Locura ( y 3ª )


Pues, en mi opinión, la clave del aprendizaje está en encontrar el extremo del hilo de pensamiento por el cual discurre el razonamiento de nuestros alumnos, y hacerlo coincidir con el nuestro como profesores. Debemos saber conectar. Y tal conexión se hace cultivando y multiplicando el vocabulario de nuestros alumnos: En la medida en que les dotemos con nuevas palabras cuya amplitud de significado puedan abarcar, podrán articular razonamientos cada vez más y más complejos, más y más abstractos, que les permitirán captar lo que como filólogos hemos dado en llamar la "gramática", es decir, las normas convencionales que deciden qué es y no es correcto para comunicarse en una lengua no materna.

Esta conexión debe hacerse de modo consciente e intencionado desde el principio, de modo que pongamos a nuestros alumnos ante la realidad de que saben razonar, aunque deben aprender a deducir, de la misma manera que saben hablar, aunque no siempre sepan comunicar.
Toda esta racionalidad encierra una extraordinaria paradoja: Nosotros, como profesores, guiamos el razonamiento de nuestros alumnos. Ellos recorren el camino, aunque en realidad nosotros les decimos cuál es el camino. Nuestro poder como formadores es impresionante, pero ello no debe nunca cegarnos ante el hecho de que en la enseñanza de idiomas no hay una única respuesta correcta, que nuestra labor es la de hacer a los alumnos conscientes de que la comunicación humana no se mide en términos antagónicos de bien o mal, sino en tonos grises de propiedad y adecuación, mucho más relacionados con el contexto, el registro, el interlocutor, la intención y demás factores que intervienen en el intercambio que llamamos comunicación, hablada, escrita, verbal, no verbal...

Es por tanto esencial considerar aquí en toda su magnitud el rol del maestro como proveedor de criterios a la vez que garante de la libertad de sus alumnos de combinarlos, dentro de los límites que marca la gramática de cada lengua. De este modo, propiciamos el desarrollo individualizado de estilos personales en la mayor medida posible. Esta libertad de creación expresiva dentro de unos límites conforme a unas normas gramaticales consensuadas nace del respeto a la diferencia de ser único, del reconocimiento de toda persona a desarrollar una identidad particular diferenciada de la masa en la que es integrada por puro principio economicista de eficiencia en la educación, que la convierte en un miembro más de una entidad colectiva denominada "clase".

Es nuestro deber como formadores tanto impulsar la capacidad de razonamiento como asegurar su variedad. El pensamiento lo más libre posible, el "think different", que permita surgir una dinámica crítica con el sistema para perfeccionarlo sin desestabilizarlo.

Erasmo de Rotterdam lo llamó Elogio de la Locura: La promoción de un pensamiento crítico, la "locura", que se replantee el Mundo, en la voz de cada uno de nuestros alumnos. Sí, nosotros enseñamos idiomas, así que... enseñamos palabras, y con ellas enseñamos a pensar, a razonar, enseñamos no un lenguaje vacío, sino un modo diferente de expresar el Mundo al originario de nuestros alumnos. Y es por ello nuestra máxima responsabilidad hacerles conscientes del verdadero alcance y significado de la esencia de cada nueva lengua que aprenden: Todo idioma implica una aproximación a la realidad diferente a los demás, y por ello enriquece su persona por el hecho de hacerles conscientes. Más conscientes.

Un idioma es, al fin y al cabo, una visión del Mundo. Conocer nuevos idiomas significa conocer más el Mundo, y eso implica conocer con mayor precisión nuestro auténtico lugar en él.
Y esta es la tesis que he venido a defender ante ustedes.
Muchas gracias por su tiempo.