Mostrando entradas con la etiqueta Blogs. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Blogs. Mostrar todas las entradas

martes, 12 de mayo de 2009

Bien está lo que bien acaba... cuando acabe

Las cosas me estaban yendo lo bastante bien como para no venir a desahogarme al blog. Umm… debería ajustarme más a lo que quiero decir en realidad. A ver, no es que ahora me vayan mal. Mejor decir que hay veces que me tomo peor las cosas de siempre, y acabo aquí. Sí, eso es más apropiado.

En fin. ¿Y de qué voy a desbarrar hoy? ¿Otra vez de ansiedades y frustraciones? Creo que no. ¿De por qué tenemos miedo a los demás y vivimos con careta? Tampoco. ¿De lo imposible que es expresar nuestros sentimientos y estados de ánimo con palabras? No, que entonces ni habría entrado.

En realidad venía pensando estos días en qué es este blog para mí. ¿Para qué me sirve? Quiero decir, si no me aturullo, que sé de sobra por qué lo abrí, pero me pregunto si cumple con una de las misiones que le atribuí al empezarlo.
Por ejemplo, ahora estoy pensando en lo bien que me ha venido hablar en público de muchas historias negativas, propias o de afines, con la ventaja del anonimato… y ¡plaf! justo ahí, donde aparece la idea de “anónimo”, y de lo útil que es para evitar que nos hieran desconocidos al saber “demasiado” de nosotros (¿”demasiado?”= lo justo como para convertir nuestro más pequeño signo de debilidad en algo con lo que dominarnos), es justo ahí, digo, donde el blog falla.
Donde fallamos con el blog.

¿Por qué? Para responder a esto, yo cuento con un factor externo al blog, sin el cual seguramente no habría podido caer en la cuenta de lo que os digo:
Yo hablo (y escucho) a diario con alguien que me conoce en persona, conoce mi pasado y mi presente, y veo con total claridad qué distinta es la comunicación verbal de la escrita en cuanto a su capacidad para ser lo más fiel al sentimiento y al pensamiento que la causan. De forma que si son los comentarios de esa persona los más precisos es por algo ajeno, por encima del texto. Si son los más certeros y exactos, no tiene nada que ver con cómo los he expresado en el blog.

Y lo que todo ello implica es: Que siento que el anonimato y la escritura convierten mi comunicación con todos los que no me conocen en persona en una partida de poker con las cartas marcadas. Y “jugar” las manos sabiendo cuál es resultado antes de empezar me hace sentir el “juego” como una trampa, y lo que es peor, como algo inútil. Y no me consuela saber (siguiendo con el símil) el valor que hay en jugar por jugar, ya que me importa mucho ese objetivo del que hablé antes por el cual abrí el blog.


Así que con estas paranoias me he pasado las últimas fechas. Pensando en que hay algo incompatible entre ser anónimo y conocerse a uno mismo. Por eso me he planteado terminar el blog. Al fin y al cabo, el papel que le di no lo cumple ya, si de veras lo hizo alguna vez. Pero no es algo tan simple como cerrarlo y adiós. Bien podría reconvertirlo, otorgarle otro valor, y así otro objetivo. Eso cambiaría sus contenidos, aunque lo ya escrito perdurará, y quizás eso lo convierta en más aburrido… pero francamente, si eso me hiciese vacilar y seguir jugando marcado, ya no sería yo.

viernes, 6 de marzo de 2009

Dentro y Fuera

Hasta que supe lo que es "estar dentro", una "entrada" sólo era un término del béisbol por la que un equipo tenía una vuelta completa al campo, alrededor del "diamante". En fin, ¡cómo cambian los tiempos! Hoy, caminando por la calle, vi una nota pegada al cristal de un escaparate. Decía "Vendo Wii Chipeada"... y eso. Que ya no es sólo la cuestión de siempre de que los mayores no entienden a los jóvenes. También es que los de "fuera" no entienden a los de "dentro".

Si estás "dentro", para ti ripear no es ningún misterio. Menos aún craquear. Pero con ésas, ni falta que te hace saber nada de esto cuando entras en una nueva dimensión. Y no exagero (pese a mi tendencia). Así la veo yo, un Universo completo en 4 dimensiones, pero que se va como vino: Apretando un botón.

Eso es el Universo Blog. Cada blogger es un lugar, y sus "entradas" estados de ánimo, sitios que visitar en los que comprobamos cómo se demuestra, una y otra vez, que leer es viajar, y comprender es acompañar. Eso es.

Una nueva manera de estar juntos sin tocarse, sin olerse... pero viéndose y escuchándose por encima de los sentidos. ¿Mejor? ¿Peor? No entraré en eso, me parece subjetivo, sujeto a la experiencia de cada cual con el contacto humano y la comunicación.




Ahí estamos. En nuestras "entradas" y en los comentarios a las ajenas, y en los comentarios propios a los ajenos... ¿Son más posibilidades o menos, para conocerse, que desde "fuera"? De nuevo, lo veo subjetivo. No me parece un asunto de cantidades, sino de diferencias. O es simplemente un cambio de factores que no altera el producto. Me refiero sencillamente a que "fuera" las sensaciones, los sentidos, influyen en la percepción intelectual del "otro". Mientras que "dentro", es la percepción intelectual la que determina las sensaciones.

Y es por las formas. Por el aspecto formal del asunto. El envoltorio, la presentación... llamémosle "X". Ya no es la forma de andar, el perfume o el desodorante. No son los zapatos, ni el estilo al combinarlos con un cinturón o con un bolso. No es ni siquiera el tipo de risa, o su ausencia... "Dentro", es la plantilla, la combinación de colores. Son las etiquetas, o el interlineado. Es el criterio para delimitar párrafos, y el estilo más o menos coloquial. Y las imágenes.

Y además, está la "chicha", claro. Todo está en las entradas. Los temas, las preferencias, los gustos, las manías... la actitud y la respuesta al halago, a la adhesión, a la crítica, al insulto... Como "fuera", igual. Qué Mundo tan fascinante.

Pero entonces... ¿por qué es tan difícil hacerlo compatible con el de "fuera"? ¿Por qué ocurre tan a menudo que entran en conflicto? (lo suficiente como para hacernos sentir obligados a elegir entre ambos). Si "sólo" es apretar un botón... Algo me dice que es por mucho más que por tiempo.
En fin. Quienes habeis elegido quedaros "fuera", ya me lo diréis. Algún día. Fuera...





... o dentro.

domingo, 1 de marzo de 2009

Carácter, Personalidad y Manuales de Supervivencia


Tarde de domingo (rara), y yo pensando en los Amaral hasta en la sopa, que acabarán por demandarme por plagio. Últimamente los nombro mucho.
Y todo es culpa de la mente, que trabaja asociando ideas por causas diversas y más o menos explicables.

Esta tarde me ha dado por revolver (o seguir revolviendo) entre los pensamientos asociados a algunas entradas que voy leyendo por el Universo Blog adelante. Estuve pensando en el asunto de los llamados "libros de instrucciones", y lo cierto es que divago sin acertar a nada fijo. Podría acogerme a la atenuante de que el jarabe para la tos me impide pensar con coherencia, pero entonces ya serían dos demandas... Si es que ya lo estoy viendo: Manuel Torreiglesias anunciándolo en Saber Vivir: Los Amaral (que ya han tomado sus armas...) se alían con Cinfa contra A Través del Espejo ( oh, noo, ahí vienen los herederos de Lewis Carroll!!! jorrll).

En fin. Que eso, los "libros de instrucciones" así llamados para referirse a detalles de nuestro carácter que en principio no se comparten. Como si fuese una libretita con unas claves anotadas para descifrar qué quieren decir realmente las cosas que hacemos o dejamos de hacer, en cada ocasión.

Me quedo con la palabra "resortes". Nuestras respuestas y actitudes ante los demás, en nuestras relaciones con los que nos rodean, con nuestros ideales, ambiciones, proyectos e ilusiones. Yo creo que todos tenemos una lista de objetivos esenciales en nuestras vidas, y nos comportamos de un modo determinado para conseguirlos. Creo que eso conforma nuestro carácter.

Pero también me dio por pensar que a menudo resultamos contradictorios con respecto a nuestros anhelos. Contradictorios sobre todo a los ojos ajenos. Esto sucede cuando alguien nos intenta demostrar que si realmente decimos ser de una manera y mantenemos los principios que decimos tener, con frecuencia nuestros actos, o lo que dejamos de hacer, los contradicen.

Pero eso es casi siempre así porque los demás no harían las cosas que nosotros sí hacemos para alcanzar los mismos objetivos, y esa falta de coincidencia es la que explica la supuesta contradicción.
Y es justo el ponerse a explicar por qué seguimos esos "cómos" lo que significa "entregar nuestro libro de instrucciones".
Lo siguiente es preguntarse si el riesgo que conlleva toda esa desnudez se compensa con el premio de la lealtad... y sí, acertáis, casi nunca compensa.

Quienes estén más seguros de su coherencia suelen expresarla hacia los demás con una personalidad muchas veces juzgada como arrogante, o sobrada, y otras veces como magnética o admirable... o envidiable.

Sea como sea, ahí están los "cuatro jinetes del Apocalipsis" de siempre, al acecho, para impedirnos ser libres sintiéndonos a gusto con nuestro Yo: El miedo al rechazo, la necesidad de ser aceptado, la necesidad de ser diferente, y el miedo a no existir en los demás.

domingo, 1 de febrero de 2009

La gente está zumbada*... ... ¿La gente está zumbada?... ... ¡¡La gente está zumbada!!

¡¡Qué fortuna!! ¡¡Qué don!! Vivir esta época que me ha tocado... ¡Albricias! Juasjuasjuas.

Perdonadme, a los que os dé por leer esta entrada, por tanto entusiasmo sarcástico. Es que me puede el asombro por todo lo que se despliega ante mis ojos en el universo blog.
Me ha hecho pensar, y mucho. No sé ni por dónde empezar. Se me ocurre que por lo de la mística:

Estuve pensando en que no inventamos el surrealismo, pero somos unos maestros en ello. Podemos estar orgullosos de nuestra cantera inagotable de monstruitos y atracciones de feria de los que hoy día tanto provecho saben sacar las televisiones privadas.

Ahora, como inventores, de lo mejorcito que nos ha salido es la mística y la ascética. Y hombre, no es que San Juan de la Cruz, Santa Teresa ni Fray Luis de León hayan sido moco de pavo. Pero, honestamente, donde esté un buen blog llamado "Sidérea Fluctuación de Eones", o "Universo de Plenitud Lunar", "Armonía Sebácea", "Desde la Orilla de mi Percepción Extrasensorial Cósmica", "Cíclopes Miopes" o "Loto Errante sobre Fondue de Salmón", quítame allá esos vivo sin vivir en mí, ni qué quedeme y olvideme/ la frente recliné sobre el amado, ni qué ocho cuartos! ¿No somos el país de Karina? Pues que se note. H&S naufraga.




Un poquito de por favor.
Sé de corazón de la necesidad que tenemos las personas de convertirnos en personajes para poder aceptarnos por completo. Sé del valor que tiene un blog como una nueva herramienta para ser libres, para expresarnos libremente... a cara tapada. Sé de lo ideal que resulta un blog para que podamos ser lo que querríamos, y no lo que por desgracia acabamos siendo a los ojos ajenos... o sea, lo que parecemos, pero ni siquiera somos.

Pero seamos justos. Paremos un momento el carro y hablemos un poco sin careta. Por ejemplo, a ver, tú, "Enigma del Congrio Errante", cuyo nombre es Marta Núñez Corregidor, auxiliar administrativa en una empresa de embalajes reciclables. Me pregunto ¿dónde, y cuándo, fue exactamente que la vida te decepcionó de tal manera que necesitaste el primer chute de mística?

No sé. Será esto lo que llaman "alienarse". La realidad es un asco, y entre engrosar la lista que nos convierte en el primer consumidor mundial de cocaína o construirnos un mundo aparte, demos gracias a Microsoft (ummm... ¿tengo que pagar por poner Su Nombre aquí?) por inventar el blog que nos mantiene lejos de la muerte blanca. ¡Hasta podemos ser artistas!
¡¡Tiembla, SGAE!!

He visitado unos cuantos blogs desde que me decidí a tener una vida paralela a "la otra". Y estoy entre fascinado y espantado de los niveles de "misticismo" que pueden alcanzarse entre entradas y comentarios. De estos últimos, los que más me fascinan y me espantan son los que adoran, reverencian, veneran, endiosan, camelan, pelotean descaradamente, en fin.

En los blogs, más o menos místicos, he encontrado (y juro que no me tengo por Gulliver ni similar) una necesidad hasta delirante de aceptación, de sentimiento de inclusión y pertenencia, complejos de culpa e inferioridad a mansalva, complejos de salvador camuflados con presuntos salones de té del reino de los testigos... personas actuando como ovejas en rebaño, corifeos... y siento que es como un océano de males de cabeza, caladero inagotable para psicólog@s, sociólog@s, antropólog@s .... y demás estudios@s del comportamiento humano, individual y en grupo.

Y pienso ¿encajo en alguno de esos males? Seguro! Pero ¿tengo que encajar necesariamente en alguno? ¿no es posible que haya algo positivo en el universo blog?

Me parece que cuanto más místico, menos probable.


* TM used by permission copyright si-me-quereis-irse!!!.com

viernes, 19 de diciembre de 2008

Blogs: Compartirse

Hablamos muchas veces de qué nos empuja a abrir un blog. Un diario, pero público, donde nos dejamos observar por conocidos y desconocidos a los que permitimos hacer comentarios. Un diario comentado, cosa que tiene sus pros y sus contras.
Nos encontraremos comentarios que nos alaben el buen gusto, o la profundidad de nuestros pensamientos. También comentarán nuestro estilo, y nos harán ver las mismas cosas con otros ojos. Todo enriquece. Alimento para el espíritu... aunque también para hinchar los egos. Visto así, no es tan diferente al trato cara a cara.
Cuando nos critiquen, casi siempre lo harán con tacto, a pesar de la ventaja que les da el anonimato. Puede ser porque todos cumplimos con una de tantas reglas no escritas de respeto mutuo, por el cual "si he venido a leerte es porque me pareces interesante", y a la vez, "si escribo algo también lo hago (alguna vez) pensando en que lo vas a leer".

Yo había leído en alguna parte que las personas felices no escriben diarios. Bueno, seguro que habría mucha discusión acerca de esto, igual que la hay acerca de la felicidad misma.
En mi caso, no es una cuestión de felicidad, sino de soledad. Por las decisiones que he ido tomando a lo largo de mi vida, aparte de haber sido siempre persona de pocos amigos, me encuentro ahora con pocos buenos amigos distantes. Y este invento de Internet no se me hace una adicción.
Al contrario, es una ventana más en mi casa por la que veo una calle, o una plaza, donde me encuentro casi a diario con esos amigos, y donde pasan también desconocidos afines, que han leido el cartelito que llevamos en la solapa, nuestra particular tarjeta de visita que es nuestro perfil de blogger. Ellos también llevan la suya, y son esos rasgos afines los que aproximan a las personas.

Viéndolo así, es por lo que me he decidido a traer aquí algunos escritos que tenía esparcidos por otros "mundos" virtuales. Deseo compartirlos, porque deseo compartirme. No espero que os gusten. Prefiero que consigan daros que pensar, y me gusta la idea de que compartais conmigo vuestros puntos de vista, sobre todo cuando sean distintos. En fin, es una manera de no sentirme solo.