miércoles, 31 de diciembre de 2008

El Mundo

A mi padre.

Te tengo siempre presente. Entre las mil cosas que me enseñaste aprecio en especial el valor del viaje para hacerme persona. Los kilómetros que hicimos juntos, y los que he hecho desde entonces.
Espero que cuando llegue mi hora, sea o no consciente de ello, no sienta que me he perdido demasiados lugares, cercanos o remotos, que me habrían podido revelar algo especial, necesario, útil, o bello sobre quién soy. Y sobre qué somos.
Ya que me abriste las puertas, qué menos que dar un paso adelante. Me lo debo, y te lo debo.
He leído con interés cómo recurrimos a ciertos rituales para sentir que cambia, que gira nuestro mundo particular. Que el Nuevo Año sea un Nuevo Mundo, y termino éste en el blog como lo empecé, con los que vieron el Mundo con otros ojos, y se atrevieron a andarlo. Todos somos un poco Truman Burbank, un poco Cristóbal Colón.

Nos vemos en el Mundo.

5 comentarios:

Majo dijo...

Muy sencillo y sentido. Que este año que empieza mañana venga lleno de pequeños o grandes viajes. Chin chin!

maruxiña dijo...

Únome o brindis, como non. Feliz aninovo meu, vémonos.

Biquiños a fartar!!!

A través del espejo dijo...

Hacia allá están las Highlands. A este lado, Troya. Allá abajo, las Montañas de la Luna, y a ese otro lado, el Gran Cañón.
No hay tiempo que perder!

Ayla dijo...

Hermosos sitios para perderse, aunque sea de forma virtual.

Tot dijo...

... y en el centro, la felicidad...